Comemos plástico, orinamos plástico

Alertar no basta, hay que pasar a la acción

Puede que piense: “Yo no”. Pues sentimos contradecirle: “Usted también”. Usted, como todos, estará comiendo -más o menos a diario y en mayor o menor medida- alimentos o bebidas que ha comprado envasados en plástico. Desde carne o pollo hasta fruta o verdura, pasando por botellas de agua. Así que no mire hacia otro lado porque esto le afecta. Los plásticos están ya por todas partes y, por supuesto, en su dieta, en nuestra dieta. Comemos plástico, orinamos plástico.

Para demostrarlo, y denunciarlo, la Fundación Rezero decidió pasar a la acción y analizar la orina de varios personajes conocidos que se prestaron a colaborar. Y el resultado asusta. Hallaron hasta 21 sustancias tóxicas derivadas del plástico, con efectos muy nocivos para el organismo. Hablamos de personajes como el artista Miquel Barceló, la actriz Silvia Abril o la doctora Elena Carreras. Pero hablamos también de usted, porque es probable que su dieta esté igual de plastificada que la de ellos.

No volem una SALUT DE PLÀSTIC (Catalunya)

La nostra salut està cada vegada més condicionada i sota risc per la proliferació dels plàstics que ens envolten, especialment pels envasos d’alimentació.

https://youtu.be/PdyY8oqvPtE

No fume, no beba, no coma plásticos

Hablar de dieta plastificada supone hablar de importantes problemas de salud. Lo explica el doctor Miquel Porta, catedrático de Medicina y Salud Pública, que fue quien supervisó los resultados de los análisis y coordinó el estudio. “A pesar de que estas sustancias se puedan excretar diariamente, la exposición continuada a estos compuestos tóxicos, muchos de ellos disruptores endocrinos, está vinculada a enfermedades como el hipotiroidismo, diabetes, infertilidad o cáncer, entre otros”.

Las muestras fueron enviadas al Instituto Noruego de Salud Pública, que es el laboratorio internacional referente en el análisis de plásticos en muestras humanas. Allí se analizaron 27 derivados del plástico que están presentes en los envases de alimentos y bebidas. Se trata de 15 ftalatos -utilizados para aumentar su flexibilidad y elasticidad- y 12 fenoles -utilizados para dar forma y resistencia a los plásticos. Seguro que estos últimos le suenan más, porque entre ellos está el Bisfenol A, el más conocido, utilizado, estudiado y demonizado hasta ahora. Los veinte participantes en el estudio dieron positivo. En su orina se detectaron entre 20 y 23 de esas sustancias, de media 21. El Bisfenol A aparece en todas las muestras. Imagínense las caras de sorpresa de los que prestaron su orina para analizar, cuando les comunicaron estos resultados.

Porque esas 21 sustancias microscópicas de nombre impronunciable pueden acabar provocando serios problemas de salud: alteraciones endocrinas, deterioro de la calidad del semen, alteración de las hormonas sexuales, infertilidad, bajo peso en los neonatos, partos prematuros, alergias, obesidad o crecimiento de células cancerígenas. Una de las participantes, la doctora Elena Carreras, lo tiene claro: “en el futuro, seguramente los médicos tendremos que recomendar que no se fume, no se beba y, además, cero plásticos en la dieta”.

Alertar no basta, hay que pasar a la acción

El valor de este experimento no es estadístico, claro, sino pedagógico y social. No se trata solo de alertar sobre la presencia de plásticos en nuestro organismo, el objetivo es conseguir que gobiernos y empresas reaccionen, que se legisle sobre ello, que poco a poco vaya cambiando el panorama. “Los tóxicos que comentamos son en gran medida invisibles y a menudo no están bajo control del ciudadano, por eso tienen una responsabilidad especial las empresas y las leyes”, comenta el doctor Porta.

Con las pruebas en la mano, Rezero ha lanzado la campaña “Salud de plástico” para “impulsar la reducción de la toxicidad de los productos de consumo, ya sea penalizando o, directamente, prohibiéndose su uso; que se prioricen los productos reutilizables, de larga duración y menor impacto, regulando la venta y la distribución de elementos desechables (como por ejemplo, las bolsas, bandejas, vasos, vajilla y pajitas de plástico); y que se apliquen medidas de fiscalidad para productos de un solo uso y de corta duración (botellas de plástico o cápsulas de café, por ejemplo)”.

Esto es algo que piden también, desde hace años, las organizaciones ecologistas, por los enormes daños al medio ambiente que provoca el consumo masivo de plásticos. Y en un informe reciente, Greenpeace denuncia las falsas alternativas al plástico que ahora están empezando a utilizar marcas y supermercados. Revertir el proceso no parece fácil. Ni para el planeta ni para nosotros.

Quédense con este dato, del que nos alertan en ése informe: “Los envases de plástico representan el mayor porcentaje de la producción mundial de plásticos y son la mayor fuente de residuos plásticos en el medio ambiente, ya que se diseñan para ser utilizados una sola vez”. Lo denuncian, lo sabemos. Pero seguimos comprándolos, comiéndolos y orinándolos.

Fuente: https://www.niusdiario.es/sociedad/medio-ambiente/comemos-orinamos-plastico-riesgos-dieta-plastificada_18_2828970113.html
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